Análisis del clima organizacional

Por:
Blanca Aurora Castellanos Mier y Carlos Mario Herrera Blanca
A
menudo escuchamos, tanto en el ámbito social como en el ámbito
laboral, el que nos ocupa en esta ocasión, que para muchos empleados
el “ambiente” es muy importante para realizar adecuadamente el
trabajo, que incluso es un elemento de motivación muy importante
para fomentar la plena identificación con la organización, y hasta
un factor decisivo para no abandonarla y sentirse cada vez más parte
de ella.
¿Cómo
saber entonces “qué tal va” el “ambiente” en mi
organización? ¿Cómo identificar si ciertas situaciones de
comportamiento o de interacción entre mis empleados que yo vislumbro
como normales y habituales pueden ser factor de conflicto y causas de
un detrimento en ese “ambiente” laboral?
Muy
sencillo: realizando estudios de clima organizacional.
Si
hacemos un simil con el clima hablando en términos meteorológicos,
sabemos que habrá frío si un termómetro nos indica que la
temperatura “ambiente” se encuentra a ciertos grados que son
difíciles de soportar por el cuerpo humano sin protección.
Sin
embargo, antes de coger un termómetro para medir con precisión la
temperatura y darnos cuenta cuántos son los grados exactos que
prevalecen en el ambiente, para así regular nuestro propio
termostato al elegir el tipo de ropa y accesorios para cubrirnos, hay
una serie de símbolos inequívocos de que hay frío, que van más
allá de obtener el dato preciso con un termómetro. Estos signos
pueden ser por ejemplo la ausencia de sol, la presencia de viento,
que nos encontremos en otoño o invierno, que al asomarnos a la calle
vemos que todos van con ropa abrigada, entre otros; es decir,
elementos en el “ambiente” que nos ayudan a inferir que el
“clima” podría estar de una u otra forma y que me permiten tomar
decisiones preliminares que puedo delimitar con mayor perfección al
analizarlo con un termómetro.
Lo
anterior, estimado lector, en las organizaciones se mide con los
estudios de Clima Organizacional, o Clima Laboral, o Clima
Corporativo tomado de su nombre en inglés “Corporate Climate”.
Si
en su empresa, constantemente en algún departamento percibe roces o
dificultades, ya sea dentro del mismo o en su interacción con los
otros, puede decir que la temperatura está tan caliente que necesita
enfriarla para regular el clima de la organización, o si, por el
contrario, existe un grado de indiferencia o desgano y falta de
motivación entre sus empleados, puede inferir que los ánimos están
tan fríos que un poco de movimiento o de algún elemento externo
específico, contribuiría con inyectar un poco de calor a la misma.
Es
importante aclarar que no siempre el objetivo sería buscar una
temperatura constante, es decir, un mismo tipo de clima, pues según
las situaciones, habrá actividades que sí requieran esa energía,
es decir, ese calor, y en otros momentos se requerirá reaccionar con
la frialdad correspondiente, pero hablando en términos prácticos y
para el bienestar de la organización a largo plazo, sería por demás
óptimo que la estabilidad y por ende la predecibilidad con la que
debe funcionar cualquier organización y sus empleados, muestren
siempre un clima uniforme, producto de un ambiente adecuado.
El
clima organizacional entonces se relaciona con el ambiente interno
existente en una organización y se liga a ciertas variables siendo
la más importante la motivación. Se le define como “la cualidad o
propiedad del ambiente organizacional percibida o experimentada por
los miembros de la empresa, y que influye en su comportamiento”
Se
liga con la motivación debido a que en la medida que dicho clima,
permita satisfacer las necesidades de los miembros, éste se mostrará
positivo y en la medida en que frustre la satisfacción de dichas
necesidades, se mostrará negativo.
También
se le relaciona con el tipo de liderazgo que se utilice, las
políticas establecidas, los valores de la organización y por
supuesto de la estructura organizacional y de las características
intrínsecas de los empleados de la empresa, ya que no debemos
olvidar que todos son personas con emociones y que sin duda estas
influyen tanto como la naturaleza del negocio y la etapa del ciclo de
vida de la empresa.
A
pesar de que cada organización es única, existen ciertas
características y expectativas de tipo “universales” que siempre
estarán presentes más allá de cualquier giro o tipo de
organización, los empleados siempre esperarán recompensas y
satisfacciones y evitarán las frustraciones, elementos que influyen
en la percepción del ambiente laboral y por tanto en el estado del
tiempo o clima organizacional particular de dicha empresa.
Pero
¿en qué le beneficia a usted como gerente, dueño, o director saber
o estudiar el clima organizacional en su empresa? La respuesta es sin
duda interesante: podríamos decir que lo beneficia en mucho puesto
que mientras más se conozca sobre clima organizacional, más se sabe
acerca de los procesos que determinan tal o cual comportamiento y que
nos permiten introducir cambios, planear dichos cambios y que estos
mismos se enfoquen tanto en actitudes de los miembros como en la
estructura de la organización.
Al
realizar estudios de clima organizacional se comprueba cómo éste
influye en el comportamiento de los miembros, pues se puede generar
estabilidad en las percepciones, filtrar la realidad y condicionar la
motivación laboral y el rendimiento profesional. Asimismo, se tiene
mucho más certeza al estructurar o reestructurar a las
organizaciones, al realizar actividades de planeación estratégica,
de motivación, de evaluación de desempeño, comunicación interna y
externa, mejorar procesos productivos, establecer sistemas de
incentivos de varios tipos, etc.
Algunos
de los elementos que se miden en estos estudios son por ejemplo:
procedimientos de mando, fuerzas de motivación, procesos de
comunicación, factores de
influencia,
toma de decisiones, planeación, control, rendimiento,
competitividad, entre otros, y es muy importante destacar que estos
estudios como su nombre lo indica son tan cambiantes como el clima
que prevalece en nuestro mundo actual, es decir, no existe una
fórmula determinada, ya que dependiendo del tipo y complejidad del
problema cuyas causas deseen encontrarse, se deberá diseñar el
estudio de clima organizacional y operacionalizar las variables de
investigación, que al procesar me deberán mostrar los resultados
específicos, o sea, la aplicación del termómetro y me deberán
apoyar con el diseño de las estrategias que me permitan corregir
dichos problemas para tomar un rumbo correcto, es decir regular el
termostato.
En
las organizaciones donde este tipo de estudios se aplican, los
resultados resultan en medidas preventivas muy interesantes que
evitan que se llegue a actividades del tipo correctivo o incluso
reaccionario, es decir, se presentan los problemas antes que se
presenten o como citaba Sun Tzu en el Arte de la Guerra: se ganan las
batallas antes de librarlas.
Por
último, comentaremos que las áreas de estudio dentro del clima
organizacional pueden ser tan complejas y abiertas como se desee y se
pueden incrementar aún más pues no debemos olvidar que finalmente,
lo más importante es que es un tipo de estudio que se basa en el
recurso más preciado que una empresa tiene: el humano.
